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El conejo estresado


Los propietarios de un conejo de raza belier, solicitaron el servicio de Querida Mascota porque su conejo presentaba alopecia en el pecho. Tras descartar que se tratara de una reacción producida por hongos, alergia u otras alteraciones físicas, comenzamos la evaluación psicológica.

El conejo, de nombre: Aila, vivía en un piso con dos perros y su jaula estaba situada en el salón. Allí pasaba la mayor parte del tiempo, pues aunque sus dueños abrieran la jaula se mostraba reacio a salir. Frecuentemente se rascaba y mordía la zona en la que no tenía pelo.

Se solicitó cuidar a Aila unos días para valorar como se relacionaba con un entorno distinto al habitual. De este modo se comprobó que cuando estaba en un lugar en el que no había otros animales sí que salía de la jaula y exploraba los alrededores de modo adecuado. En ocasiones continuaba rascándose la zona sin pelo, pero con menor frecuencia.

Al devolverle a sus dueños se les indicó la posibilidad de trasladar la jaula a otra habitación menos concurrida, que no fuera de paso para visitas, ni lugar habitual de descanso para los perros. Así lo hicieron, trasladando la jaula a la sala del ordenador. Al poco tiempo Aila dejó de rascarse curándose su alopecia.

En este caso la solución consistió en comprender que el conejo es presa en la naturaleza. Por lo que convivir casi veinticuatro horas al día con dos posibles depredadores (los perros), además del ruido y alboroto que podían generar las visitas en el salón de la casa, le estresaba, produciendo comportamientos alterados como es arrancarse el pelo. Por ello su traslado a una zona más tranquila donde pudiera relajarse y volver a una conducta adecuada para su especie.




El perro que se hace pis en casa


Los propietarios de un perro adoptado acuden a consulta porque están desesperados. Su perro de un año de edad se hace pis en casa. Tras descartar un posible problema veterinario se comienza la intervención etológica.

Ra, es un macho, que ha vivido su infancia en un camión, viajando con su propietario de profesión camionero. Las dificultades comienzan cuando Ra debe adaptarse a vivir en un piso. En la casa está muy nervioso, pide atención constante, saltando encima de las visitas, mordisqueando los brazos, etc. Ha llegado incluso a morder (sin hacer daño) a los propietarios.

También comentan que cuando salen de casa le cambian el plato del agua de sitio y se lo colocan en el salón. En estos casos Ra se pone muy nervioso y se bebe todo el agua que tenga a su disposición.

Para tratar a Ra se usó la extinción. Es decir hay que evitar premiar todos los comportamientos que no son apropiados en un piso: que salte encima de las visitas, que nos muerda para jugar, etc. También se decidió dejar de cambiar de lugar el plato del agua, porque cuando dejamos a Ra solo en la casa se aburre y se bebe todo el agua, lo que genera que tenga muchas ganas de hacer pis y no pueda controlarse hasta la hora del paseo.

En este caso concreto los propietarios siguieron todas las pautas al pie de la letra, lo que supuso una gran mejoría en un plazo de tiempo muy corto. Estos cambios son muy gratificantes tanto para el propietario, porque el problema desaparece rapidamente. Como para el etólogo que lo atiende, porque se observa como un propietario comprometido puede conseguir sus objetivos de manera eficaz.




El gatito miedoso


Eco era un gatito recogido de la calle junto con sus hermanos. Mientras que los otros dos gatitos se mostraban tranquilos y confiados, la reacción de Eco ante los humanos era tremendamente agresiva. Sólo ver una mano acercarse suponía que se erizara, bufara y sacara las uñas.

Su tratamiento comenzó dejándole en el cuarto de baño, dentro de un cesto de tela tumbado. De este modo el contacto con los humanos era gradual y él tenía posibilidad de refugiarse si no se sentía cómodo. Tras un tiempo de habituación se le permitió salir a un espacio mayor, siempre permitiéndole refugiarse si lo necesitaba.

La siguiente técnica que se empleó fue el juego. El juego es muy importante para los cachorros porque les permite conocer el mundo que les rodea y sus posiblidades. Para Eco perseguir un ratón enganchado a una cuerda era muy divertido y de este modo iba acercándose a los humanos sin sentir miedo. Poco a poco, respetando sus tiempos se pudo conseguir que Eco se sintiera más confiado, lo que permitió que se adaptara a su casa sin mayores dificultades.

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